De esta manera puedes solucionar una rebeldía infantil

Foto: mejorconsalud.com

La rebeldía infantil aparece en varias etapa del desarrollo de los hijos. Es una característica común en muchos niños pues están reafirmando su autonomía y su identidad.

Por rebeldía infantil entendemos la etapa de desarrollo del niño en la cual se niega a seguir las instrucciones de sus padres. Quiere imponer su voluntad, y descubre qué argumentar para hacer lo que considera correcto y reafirmar su personalidad.

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Debemos entender que la rebeldía es una etapa del desarrollo del niño, que es normal y hasta necesario que pase por esta fase. No obstante, ello no significa que tengamos que permitir que sea desobediente, irrespetuoso o caprichoso.

Aunque es fundamental entender que los periodos de rebeldía infantil se producen a lo largo del desarrollo del niño, hay situaciones familiares que pueden desencadenar la aparición de estos episodios.

Entre las posibles causas de la rebeldía infantil encontramos:

  • El nacimiento de un nuevo hermano.
  • La separación de los padres.
  • Mudanza de ciudad o cambio de colegio.
  • Los desacuerdos de los padres en torno a las normas y los límites de la casa.
  • Las desautorizaciones entre los padres.
  • La falta de límites claros.

La clave para controlar la rebeldía infantil reside en el control que tengamos de las propias emociones. Estas son las que provocan los malos comportamientos o los episodios de desobediencia de los niños.

Las siguientes recomendaciones pueden ser efectivas para sobrellevar los episodios de rebeldía infantil. Aplicar estas medidas puede contribuir a que se afiance la identidad de nuestros niños de forma efectiva, sin que estos episodios se transformen en problemas de conducta.

  • Establece reglas claras y apropiadas a la edad. Evita que se incumplan las normas, ya que eso da mensajes confusos al niño.
  • Evita reírte de las maldades o travesuras de tus hijos. Si te causan gracia y re ríes, trasmites el mensaje de que es correcto lo que está haciendo.
  • No permitas que te grite ni que te falte al respeto, ni cedas a su petición por mucho que grite. Háblale en un tono de voz firme pero sin alzar la voz.
  • Plantea distintas posibilidades sobre lo que quieres que haga, pero cumpliendo con tus condiciones. Eso le permite decidir, reafirmarse y ser responsable.
  • Refuerza las conductas positivas cada vez que ocurran, con refuerzo positivo, es decir, elogios, besos y caricias.
  • Recuerda que el castigo suele no tener resultados positivos perdurables en el tiempo. Es mejor evitarlo.
  • Ante las rabietas, evita perder la calma y el autocontrol.
  • Reafírmale tu amor. Explícale que te molesta la acción que ha realizado, pero nunca le digas (ni siquiera en juego) que has dejado de quererle.
  • Escucha lo que tienen que decir sobre por qué se han rebelado contra una norma o una solicitud que le hayas dado. No te impongas sin haber oído sus razones.
  • Evita entrar en una lucha directa con tus hijos. Si entabláis una discusión si sentido, será difícil no alterarse. Si los ánimos se han caldeado, date un tiempo para respirar antes de continuar. Luego regresa y explica con calma por qué no puede seguir teniendo esa conducta.

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Tomado de: mejorconsalud.com