Fernanda Castillo puso en riesgo su salud

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Fernanda Castillo es una de las actrices más arriesgadas en cuanto a moldear su figura se refiere, ya sea que la veamos perdiendo 10 kilos de grasa y reafirmar músculo para su personaje Mónica Robles en El Señor de los Cielos, o subiendo casi 15 kilos para convertirse en una chef con sobrepeso en la película Dulce familia. La actriz nos revela el difícil proceso de convertirse en Tami, su personaje en la cinta, así como la lucha contra la báscula que ha tenido durante su carrera, ya que en algún momento sufrió maltrato para que se viera cómo se esperaba que una mujer debía verse en un proyecto televisivo, situación que la hizo más fuerte y le permitió cerciorarse de que lo más importante es quererse a uno mismo siendo la talla que seamos.

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Sí, ella es feliz. La dieta es el peor castigo que nos pueden poner, para hombres o mujeres, para quien sea.

¿Cómo desarrollaste este momento como actriz? ¿Te ha pasado algo así de ponerte a dieta?

Yo he hecho dieta desde que tengo 12 años; de niña era bailarina y ya era muy alta, entonces me decían: “¿Quién te va a cargar con esa cadera y esa altura?”. Siempre he tenido problemas para mantenerme en peso, pero eso la gente no lo sabe; uno disimula cosas que no le gustan, como hacemos todos, y cuando mi carrera logró un buen nivel haciendo un personaje como Mónica Robles en El Señor de los Cielos, yo ya había bajado 10 kilos a base de una dieta rigurosísima y corriendo siete kilómetros diarios, sólo para hacer ese personaje. La gente se acuerda de mí en ese momento y piensa que soy una flaca que puede comer con gusto, pero no es cierto.

Entonces, interpretar a Tami fue todo un reto…

Claro. Por principio requirió transformar mi cuerpo, y eso era parte de lo que más me emocionaba y me hacía reflexionar: “Yo soy la misma actriz, pese lo que pese”, y quería darme cuenta de si me empezó a ir bien porque había bajado de peso para Mónica Robles, o si era por ser actriz; era parte de preguntarme eso y de retarme. Con Dulce familia enfrenté a mis propios demonios, pero también tenía que encontrar este momento de que (con el peso) Tami fuera feliz y encontrara a alguien que se acepta y se ama como es. Eso era lo más difícil, sobre todo porque a mí me ha costado tanto hacer eso en la vida real.

No tuve tiempo de ir a un nutriólogo porque tenía que lograrlo en tres meses. Primero se hicieron las escenas de cuando el personaje ha bajado de peso, y luego ya las del principio, porque no había tenido tiempo suficiente. Además, no subo de peso de forma pareja, necesitábamos que se me viera más en la cara. La verdad es que no pudo ser un régimen cuidado, y sé que arriesgué la salud, aunque gracias a Dios no pasó nada, pero ha sido más difícil el proceso de bajar de peso porque subí a través de puras grasas, era lo que tenía que hacer.

 

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13 de Junio 2018 Esta soy yo, semanas después de despedirme de Tami ,mi personaje en #DulceFamilia ;el personaje que me llevó a una gran transformación externa, pero también interna. Desde muy joven empecé una batalla contra mi cuerpo porque no era “lo que debía de ser”. Mientras más me angustiaba por llenar las expectativas de los demás, de cómo “debía” verme, mi cuerpo más se resistía. Con los años fui aprendiendo a negociar con “mi cuerpo”, a veces a las malas (con dietas demasiado estrictas y riguroso ejercicio) a veces a las buenas (relajándome, cuidándome y confiando).Después de mucho creía haber hecho las paces con él. Cuando llegó Tami y la oportunidad de interpretarla, la vida se me movió. Regresar a una lucha con mi cuerpo me daba miedo y empecé a sentirme profundamente insegura. Cómo iba a entender a un personaje que se aceptaba y quería, si yo nunca había hecho eso? Si no sabía como hacerlo. Puedo decir que sólo durante la filmación de la película, jugando a ser Tami, con la ropa de Tami, con su alegría y lejos de presiones; me sentí feliz. Comparto esto porque sé que como yo, muchas mujeres y hombres que me leen, pasan por esto toda su vida.A veces no se trata del peso, a veces es tu nariz, lo delgado de tus piernas, tu estatura… a veces es solo un sentimiento interno de no gustarte cuando te miras al espejo. El trabajo de regresar a mi cuerpo fue igual de desgastante durante varios meses. Hasta el día en que paré y me rendí. No se rindió mi voluntad sino que solté la idea de que sólo valgo por como me veo. Empecé a darme cuenta de que todo lo que he logrado es gracias a lo que hay dentro de mí, a tenerle paciencia y respeto a un cuerpo que no solo me sostuvo durante el proceso tan difícil al que lo sometí, sino que me ha sostenido toda la vida. Comencé a valorarlo, a escucharlo y a celebrar que soy mucho más de lo que exprese una báscula o una talla. Decidí parar esta guerra y reconocer a mi cuerpo como un aliado para trabajar juntos de una manera saludable, para alcanzar cualquier reto que nos propongamos. Gracias @vidabeautyfit por su ayuda en el proceso, a mis amig@s y a mi pareja por apoyarme y enseñarme tanto. 🙏🏼

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¿Ya recuperaste tu peso?

No, ya pasó un año y no lo he logrado, pero también ha sido porque he estado trabajando mucho y porque este ha sido un proceso que he tenido que aceptar, un reto que elegí, que ahí está el personaje y, además, es un proceso que me ha hecho darme cuenta de cuál es mi verdadero valor y cómo me quiero ver, porque yo me quiero ver así y no por los estereotipos.

Tomado de: tvynovelas.com